El sujeto social detrás de Podemos y Syriza.

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Lo ocurrido en Grecia es parte de una subversión pacífica que se impone en el mundo como parte de la rebelión popular contra el poder financiero. Acudir al referendo es volver a la “democracia directa”. La que usaron hace 2500 años los labradores del campo y artesanos griegos contra la oligarquía ateniense.

En España se va en la misma dirección. Convertir el fervor de los “indignados”, con sus acampadas y asambleas populares, en un movimiento que usa las elecciones para derrotar en su terreno a los partidos tradicionales (PP y PSOE) –que son verdaderas herramientas de las cúpulas financieras de Europa–, no sólo es genial sino efectivo y revolucionario.

Los antecedentes de esos procesos son las revoluciones árabes de 2011 (Túnez y Egipto) y los experimentos sociales de Islandia e Irlanda que enfrentaron, a su manera, el poder del capital financiero. Pero lo interesante es que un nuevo sujeto social está detrás de Syriza y Podemos: el “nuevo” proletariado del siglo XXI o “cognitariado precariado”.

Esas acciones, lideradas por partidos de izquierda, nóveles y renovadores, han sido posible porque están sustentadas en el espíritu de millones de jóvenes que hacen parte –tal vez sin darse cuenta– de un cambio no sólo generacional sino social y político que está en el centro y en el eje de esas transformaciones revolucionarias.

Mientras el grueso de los trabajadores clásicos, los de las viejas factorías y sectores tradicionales de la producción centralizada, los que hacen parte del antiguo sindicalismo “obrero”, están a la defensiva, pegados de lo poco que queda del “Estado de Bienestar” y, por tanto, vacilantes o francamente contrarios a la actitud de los nuevos movimientos, como lo acaban de demostrar en el referendo griego votando por el “SI”, la mayoría de los jóvenes que son “profesionales precariados” o lo van a hacer muy pronto, votaron valientemente por el “NO”.  

Ese “nuevo proletariado” viene mostrándose en el mundo desde hace varios años. Está encabezado por el “sumun” consciente de esos trabajadores del conocimiento y la información, que son los profesores universitarios –“intelectuales”, les llaman algunos-, que concentran en sí mismos tres condiciones importantes: son parte del “cognitariado”, tienen formación política y sufren las consecuencias de las políticas que convirtieron a las universidades y al sector educativo en fábricas de “profesionales precariados”, con bajos salarios, contratos tercerizados, muchos de ellos desempleados o en el “subempleo”, y en condiciones absolutas de “proletarización”.

Ellos fueron en los países árabes el factor dinamizador de la revolución democrática que quedó a medio camino. Esos profesionales precariados habían sido expulsados en su mayoría de Europa por la aplicación de las políticas anti-inmigración. Tienen una visión globalizada del mundo y manejan la información y las redes sociales a su antojo. Allí están, ahora invisibilizados por la represión, las luchas fratricidas entre sectas y partidos políticos nacionalistas, pero evolucionando hacia una consciencia cada vez más universal, social y anti-capitalista.

En Colombia ese “nuevo proletariado” se expresó en 2010 con la “ola verde”. También fue liderado por un profesor universitario –Antanas Mockus–, pero la formación política neoliberal de este personaje, su historia familiar de “lituano perseguido” por el poder estalinista de la URSS, hizo imposible que ese movimiento juvenil avanzara hacia el encuentro con “lo social” y “lo verdaderamente público”. Pero por allí están esos jóvenes profesionales precariados colombianos, buscando y encontrando nuevos espacios de acción.

Ese es uno de los componentes sociales del “movimiento democrático” que en Europa y en el mundo entero está enfrentando el poder coaligado del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Central Europeo y la cúpula política y militar de la OTAN.

Ese movimiento todavía no enfrenta ese poder omnímodo del gran capital con una actitud “socialista” o “anticapitalista” como algunos viejos “marxistas” –que añoran las viejas luchas proletarias del siglo XX– lo quisieran. Pero con sólo profundizar la democracia representativa haciendo uso del “mandar obedeciendo” o acudiendo a referendos populares, como acaba de ocurrir en Grecia, están desbrozando el camino de nuevas y futuras luchas que prometen cambios trascendentales en sus países y en el mundo.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado


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