A la Paz por la Justicia.

12:44

La sociedad es el árbitro final en las discrepancias que surjan en las conversaciones de paz. Por supuesto la sociedad tiene que examinar cuidadosamente las diferencias emergentes entre las partes en materia de justicia y manifestar lo que piensa y quiere al respecto. Ello por cuanto todo lo que se diga, haga y proyecte en materia de paz tiene un solo beneficiario final: la sociedad. A ella corresponde identificar los determinantes del buen vivir colectivo al que aspira.
Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.
Sociedad es un término globalizante, pero en la práctica se concreta en las víctimas, las iniciativas para superar el conflicto por la vía política, quienes opinan y los medios que trasmiten o crean opiniones, quienes apoyan y quienes se oponen, la intervención ciudadana final que valida o invalida los acuerdos. La sociedad está presente de comienzo a fin en el proceso de solución del conflicto y su papel es cada día más incidente. De esta premisa derivo las breves observaciones que ahora hago sobre la justicia que necesita la paz.
Justicia tiene que haber que se aplique a los máximos responsables que cometieron delitos de guerra y delitos de lesa humanidad. Es cierto que la paz es un bien superior a la justicia pero ello no autoriza a ocultar, olvidar o dejar impune toda la barbarie perpetrada por los contendientes. Adelgazar la justicia para que sea posible la paz es necesario y razonable, pero no hasta dejar sin castigo los crímenes tipificados en la legislación internacional. Tal justicia alternativa, distinta a la cárcel, al tiempo que impide la impunidad contribuye a sanar las heridas, afianzar la paz y reparar integralmente a las víctimas.
La verdad histórica sobre la génesis y desenvolvimiento del conflicto es un primer paso hacia la justicia porque devela cómo y quiénes, con que motivaciones y en qué circunstancias entraron en la guerra e incurrieron en excesos. Así se van creando las condiciones para la no repetición.
Viene enseguida el diseño del sistema de justicia. “Pretender desarrollar fórmulas jurídicas para la desmovilización de las guerrillas sin contemplar la desmovilización o depuración del establecimiento criminal incrustado en la economía, la política y el Estado no es una apuesta para la paz, sino para la perpetuación del statu quo y la violencia estructural” señala el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.
Y propone “la creación de un Tribunal Especial de Justicia para la Paz al que deben someterse todos los que quieran aportar a un proceso de paz sólido a través de contribuir a la verdad, la reparación y la justicia, en particular aportando a las garantías de no repetición de los crímenes, contribuyendo a desestructurar los métodos, prácticas, financiación y autorías intelectuales de crímenes de carácter internacional”.
Ello aplica a guerrillas, actores societales y actores institucionales porque la guerra no la ha hecho una sola parte, ha sido obra de todos estos actores. Una propuesta, posiblemente haya otras largamente sopesadas en la mesa de Conversaciones de La Habana. El país y el mundo esperan un acuerdo imaginativo.
El país necesita justicia que conduzca a la reconciliación no a la venganza, justicia que contribuya a proyectar la sociedad por senderos de dignidad. Ello implica rigor y serenidad para tratar el pasado, verdad y responsabilidad en el presente, y un futuro en que pasemos de la sociedad iracunda, polarizada y autodestructiva a una sociedad madura para el conflicto que sabe tramitar democráticamente sus diferencias. Futuro en que la justicia sea universal y equitativa, en que nunca más va a ser excepcional porque nunca más la violencia será instrumento de la política.
 @luisisandoval 

Share this

Related Posts

Previous
Next Post »