Cojea, pero avanza...

14:47

Sí, observando el paisaje de hechos noticiosos de la primera quincena de agosto uno tiene la impresión que tuvo en un momento Don Quijote: “Los perros ladran, Sancho, luego cabalgamos”.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Hay personajes a los que todo les parece mal. Sin embargo, sus intentos de poner palos en las ruedas hasta ahora han sido neutralizados, al tiempo que se ingenian salidas a los embotellamientos, en apariencia insolubles, que experimenta el proceso en cada tema de la agenda.
Ingenuo sería desconocer las sucesivas complicaciones y la necesidad imperiosa de superarlas a tiempo. Ello tiene que ver con el mecanismo que valide políticamente y amarre jurídicamente los acuerdos. Esa la importancia de las discusiones sobre ley de facultades extraordinarias al presidente, o la de Congresito para legislar sobre cumplimiento de acuerdos, aparte de las dos vías agitadas durante meses: referendo y constituyente. Primer año de implementación debe ser 2017.
Hay errores y limitaciones inocultables en los tres grandes agrupamientos de actores. Guerrillas cometen crímenes como el del líder afro Genaro García, asesinado en Tumaco, todo indica por las Farc. Una inquietante pregunta surge sobre el respeto mínimo a la sociedad por parte de los alzados en armas. Por lo demás, con incidentes previsibles, el cese unilateral de esa guerrilla se está cumpliendo, e igualmente la suspensión de bombardeos por las fuerzas armadas. El desminado también se está implementando donde se acordó. Hace falta que la mesa se complete con la pata que le falta, de ello son responsables Gobierno y Eln.
El Gobierno anuncia cosas buenas como una gran campaña comunicativa para facilitar la apropiación del proceso y apoya proyectos pedagógicos territoriales en regiones mayormente afectadas por el conflicto, al tiempo que se queda corto en asegurar garantías a los activistas de paz y los derechos humanos, así como a los líderes de la protesta social de carácter civil y a los reclamantes de tierras. Varios centenares están presos y varias decenas han sido asesinados. El problema aquí es que el Gobierno no tiene una decidida voluntad de dejar crecer la participación ciudadana por los canales democráticos y aún institucionalizados, como lo es el Consejo Nacional y los Consejos Territoriales de Paz. Paz sin participación autónoma en profundidad es un contrasentido, participación es elemento imprescindible del proceso.
En la sociedad y las dinámicas de opinión no todo es color de rosa. Las aproximaciones entre los sectores partidarios de la paz son precarias teniendo tan cerca un reto como las elecciones del 25 de octubre próximo. Los partidos de Gobierno no muestran la cohesión y claridad de propósitos que sería de esperarse. El bloque alternativo de movimientos sociales, partidos de izquierda, progresistas y verdes, teniendo como tiene grandes ejes de convergencia, no logra dar continuidad a su acción articulada ni plantear al bloque de Gobierno un entendimiento sustantivo en materia de paz.
Una luz ha sido el lenguaje de los industriales que, en su Congreso de Cartagena, han llamado a la responsabilidad y compromiso con las tareas del posacuerdo. La CUT ha planteado la tesis de un gran empujón a la industria ahora que la revalorización del dólar lo facilita. Resumen: la paz necesita más sociedad y más decisión, a tiempo, de todas las partes. Redepaz, en encuentros regionales, está apuntalando la idea del marco político, agenda compartida y espacio común de articulación del movimiento social de paz.
Nada bueno es el síntoma de una eventual aproximación entre Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras para las elecciones presidenciales de 2018. Un proceso que no asegure continuidad clara en el siguienteGobierno estaría ante un grave riesgo.

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