FARC Y ELN: ¿caminos convergentes?

8:13

Estamos ante un hecho que ya marca todo el proceso en curso: cada insurgencia impuso su hora, su ritmo, sus particularidades al momento de adelantar conversaciones con el gobierno con miras a la terminación del conflicto interno armado. 

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Nadie puede condicionar o constreñir el camino que quiera y decida seguir cada agrupamiento que viene a la vida civil. Los nueve agrupamientos guerrilleros que hicieron la paz en los 90 escogieron muy diversos caminos para realizar sus aspiraciones.
Si se reconoce el derecho a escoger opción y hacer propuestas políticas a quienes vienen a la vida civil, ellos a su vez han de reconocer y respetar el derecho de otros actores curtidos en la lucha democrática civilista a hacer propuestas para el encausamiento de fuerzas del rico espacio alternativo. No puede ser por imposición sino por encuentro de experiencias, proyectos y expectativas que se despeje el camino del entendimiento. El gran diálogo entre fuerzas alternativas está por abrirse.
Ello resulta tanto más necesario en cuanto en este universo complejo de las fuerzas alternativas no solo tienen presencia y fuerza de aglutinación las familias comunista y camilista sino que también existe con capacidades reales de iniciativa y movilización un amplio conjunto de expresiones sociales y políticas que se caracteriza por una postura de civilismo y democracia radical la cual se perfila con nitidez por lo menos hace una década.
Se revelan el civilismo y democracia radical en muchos episodios de la movilización ciudadana por la salida política, incluida la iniciativa del Mandato Ciudadano por la Paz que obtuvo 10 millones de votos en octubre de 1997, el ejercicio de constituyentes municipales desde la primera en Mogotes, cerca de 200 entre 1997 y 2007, la multiplicación de comunidades y territorios de paz, la cristalización en 2005 del proyecto político del Polo Democrático Alternativo que adoptó un ideario de unidad rotundamente civilista y un programa de transformaciones democráticas, la postura del movimiento indígena del Cauca de adelantar grandes acciones comunitarias para desalojar de su territorio a los actores armados de todo tipo, las redes de paz y organizaciones pro ciudadanía activa que hace pocos días tomaron la iniciativa de realizar un Encuentro Nacional de Paz (22 y 23 de julio) con amplia participación de partidarios de la salida política del conflicto armado, algunos de ellos con presencia en las Comisiones de Paz de Cámara y Senado, e inclusive sectores del empresariado. Búsqueda de caminos plenamente valida.
Familia comunista, familia camilista y familia civilista tienen hoy la enorme responsabilidad de desatar un proceso de articulación efectiva que ponga en el escenario del pos acuerdo una fuerza nueva muy amplia capaz de crear una realidad política cualitativa y estructuralmente diferente a la que ha predominado durante 50 años de guerra.
De ahí la importancia de la incentivación a la construcción de movimiento social de paz que adelantan al presente las Plataformas Frente Amplio por la Paz, Clamor Social por la Paz, Cumbre Agraria, Étnica, Campesina y Popular en asocio con otros actores e iniciativas de paz y la definitiva contribución de las comunidades de fe que trabajan en la cultura de la reconciliación.
En algunos meses las FARC y el ELN habrán firmado acuerdos para la terminación del conflicto interno armado. ¿Qué va a ocurrir entonces? ¿Cómo va a reconfigurarse el paisaje político? ¿Habrá articulación, o bi-furcación, o pluri-furcación de las fuerzas alternativas?

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