Apretón a tres manos.

20:05

El apretón de manos en La Habana no fue de dos sino de tres: Juan Manuel Santos, Timoleón Jiménez y Raul Castro. Castro, presidente de Cuba, aproximó las manos del presidente de Colombia y las del comandante de las Farc-ep y enseguida puso las suyas sobre las de ellos. El guerrillero fue más veloz que el presidente para lanzar su mano hacia adelante, por un fugaz instante se miraron a los ojos.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Hay que reconocer que el gesto fue muy bien diseñado para que el país colombiano y el mundo entendieran: gobierno y guerrilla lograron, tras largos meses de discusión y tensión, un preacuerdo imaginativo sobre justicia alternativa que es el cuarto de los 6 puntos del Acuerdo General que guía estas conversaciones de paz. Preacuerdo porque bien conocido es que nada está acordado hasta que todo esté acordado.
El sistema diseñado de Justicia Especial para la Paz JEP adopta un tipo de justicia restaurativa y no punitiva, las penas contempladas son entre 5 y 8 años, la verdad es obligatoria, la reparación es obligatoria, el acuerdo final en ésta, como en las demás materias, será objeto de aprobación por parte del voto ciudadano.
El exmagistrado Juan Carlos Henao, Rector del Externado, resalta: “Hay que entender la base del sistema: entre más verdad menos sanción porque se busca satisfacer la verdad de las víctimas…”. “Un punto clave es que este sistema no es solo para la guerrilla sino para todos los actores del conflicto. De suerte que si los militares quieren acogerse pueden hacerlo sin ningún problema”. “Es un tribunal de cierre con una cosa juzgada absoluta… no hay ningún recurso que pueda atacar la decisión”. “La extradición no opera para cualquier persona que ingresa al sistema porque aquí lo importante es que la negociación va a generar un cambio, el paso de un movimiento de armas a un movimiento electoral”.
Hay polémica, inevitable y saludable, en el país. Pero muy relevante es que la propia Fiscal de la Corte Penal Internacional, la Sra. Fatou Bensouda, dijo que “ve con optimismo que el acuerdo excluye la concesión de amnistías por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad…”, el sistema “está diseñado, entre otras cosas, para poner fin a la impunidad por los crímenes más graves”.
“A la vez, Gobierno y Farc-Ep reafirman su compromiso con una fórmula de justicia que satisfaga los derechos de las víctimas y contribuya a la construcción de una paz estable y duradera. Con ese propósito estamos construyendo un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. En ese marco hemos acordado que se creará una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición y hemos logrado acuerdos importantes en materia de reparación de las víctimas”.
Lo aprobado con preeminencia de la verdad sobre la pena crea una exigencia descomunal de acción societal investigativa, educativa, formativa y cultural; habrá una disputa muy dura por la formación de conciencia pública acerca de la historia del conflicto y de los actores y factores de victimización y también sobre las circunstancias que condujeron a la salida política del conflicto armado interno.
Un gesto político como el apretón de manos entre partes que aún son enemigos tiene una enorme carga simbólica que impacta el entendimiento y sentimiento de la ciudadanía. Aquí es bueno observar que lo que se llama impropiamente pedagogía de paz no reemplaza la política. Gestos y, sobre todo, hechos de paz en el ámbito político es lo que más se necesita para que llegue la paz y esta sea estable y duradera.
@luisisandoval

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