Entrevista a Camila Vallejo, Diputada y referente del movimiento universitario.

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La reconocida dirigente estudiantil chilena señala que el cambio educativo choca con la Constitución heredada del pinochetismo. En la Carta Magna prevalece la libertad de enseñanza entendida como libertad de empresa.

Por: Desde Abajo

Camila Vallejo no se deja engañar por los indicadores. El último Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas podrá situar a Chile dentro del grupo de estados con "desarrollo humano muy alto" en el ámbito educativo. Pero para ella, la educación en su país sigue estando atravesada por una lógica mercantilista que se refleja en el alto costo económico que deben afrontar los estudiantes y sus familias. En el camarín del Centro Cultural Kirchner, minutos después de concluir su conferencia "Política Lucha y Hegemonía" que disertó de memoria, casi sin mirar sus apuntes, en un homenaje a Ernesto Laclau, la reconocida dirigente estudiantil, hoy diputada comunista, habló con Página/12, sobre los escollos que impiden una educación de calidad para las mayorías en Chile. "Cuando hubo voluntad de cambio no fue mayoritaria, y quizás cuando se logró generar un poco mayor de consenso dentro del mundo político, a propósito de las presiones de los movimientos sociales, primaron muchas veces los acomodos al sistema y la carga ideológica que tienen encima", señaló.

Para Vallejo, en los últimos 15 años los gobiernos que siguieron a la dictadura pinochetista no quisieron o no pudieron reformar el sistema educativo debido a la influencia de la ideología neoliberal dentro de la política chilena. "Permeó en algunos sectores de la Concertación (coalición política que gobernó el país desde 1990 a 2010) a través de un convencimiento ideológico, pero también a través de un acomodo a los privilegios y beneficios que generó la mercantilización", señaló. "Muchos se hicieron sostenedores de escuelas, o dueños o accionistas de universidades, por lo que forman parte del negocio, lo cual impide que se haga un cambio radical en este sector."

Ahora bien, en algunos casos se generaron mesas de trabajo con académicos, políticos e incluso estudiantes, como ocurrió tras la "revolución pingüina" (nombre con el que se denominó a la movilización estudiantil nacional de 2006), matiza Vallejo. Pero lo que derivó de ese trabajo, al llegar al Parlamento, fue negociado con la derecha. "De ahí devino una ley (en el 2009, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet) que no representaba lo que se había acordado. Esa fue la gran traición al movimiento estudiantil, el cual todavía la resiente", aclaró la diputada, entonces presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

El Partido Comunista chileno, cuya representación Vallejo ejerce en el Congreso, forma parte de Nueva Mayoría, la coalición que gobierna el país. "A lo que estamos haciendo ahora para plantear el cambio, se interpone la cuestión de la constitución", explicó. "Podemos hacer muchas cosas pero estamos siempre al filo de las inconstitucionalidades, ya que en la constitución prima la libertad de enseñanza entendida como libertad de empresa. Y para cambiar (la Constitución), necesitamos de un quórum mucho más alto de lo que podemos lograr con las mayorías que tenemos en el Parlamento", se quejó.

A fines del mes pasado Bachelet presentó ante el Congreso el proyecto de ley de Prespuesto para el año que viene. de aprobarse financiaría la educación gratuita para un millón y medio de escolares y de más de 200.000 alumnos de nivel terciario pertenecientes al 50 por ciento más vulnerable del país. Así, Educación pasaría a ser la cartera que más fondos recibiría respecto al ejercicio anterior. Vallejo valora el proyecto, pero considera que será insuficiente, dado que los cambios estructurales que reclama requiere una inversión mucho mayor. "Hay una deuda histórica tan grande con la educación pública que para lograr la calidad que queremos hay que invertir en muchas cosas", se quejó.

"Necesitamos innovar en investigación, desarrollar ciencia y tecnología, poner en vínculo mayor las instituciones de educación superior con el territorio donde se desenvuelven. Con lo que está comprometido estamos financiando el fin del lucro, selección y copago, y además se darán los primeros pasos en gratuidad en la educación superior. Pero todavía se sabe muy poco de aquellos fondos que irán a recuperar la educación pública", opinó Vallejo, recibida hace dos años de Licenciada en Geografía en la Universidad de Chile.

"El discurso de tener el Producto Bruto Interno y el crecimiento más alto de América latina ha sido bastante falaz, porque no ha generado necesariamente mejores condiciones de vida para la población", sentenció. "Con los gobiernos de la transición se institucionalizó la separación entre pueblo y estado", puntualizó. "La persecución a las organizaciones sindicales, al mundo de la cultura, profesores y estudiantes generó una brutal herida que se refleja hoy en día en el temor de nuestros padres a que los jóvenes participemos en política", agregó. Para la diputada, el apoliticismo fue instaurado a través de los medios de comunicación e incluso dentro del sistema educativo. Y para reconciliar al pueblo y la política hay que radicalizar la democracia. "No puede restringirse al voto cada cuatro años, sino que el Estado debe forjar instancias más locales o comunitarias. Pero a la vez, la sociedad civil debe tomar dimensión de la importancia de la disputa del Estado y no de simplemente aislarse y decir 'Esto está tan podrido que mejor me quedo en mi casa'."

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