Para dónde vamos, Bogotá.

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Clara López es la que más entusiasmo despierta en la calle porque la calle, con su intuición infalible, sabe que con Clara alcaldesa se mantendrá el rumbo del progreso verdadero.

Por: Enrique Santos Molano / El Tiempo.

La percepción ciudadana indica que, en los comicios del 25 de octubre, la batalla por la alcaldía de Bogotá se librará entre tres candidatos: Clara López del Polo Democrático, Rafael Pardo del Partido Liberal y la Unidad y Enrique Peñalosa, de Enrique Peñalosa y una colección variopinta de adherentes. 

 La revista ‘Semana’, en uno de los confidenciales de su última edición, nos da la clave para adivinar con certeza quién será el próximo o la próxima alcalde o alcaldesa del Distrito Capital. Dice el texto del confidencial: “A pesar de que en las encuestas gana Peñalosa, ni Rafael Pardo ni Clara López consideran que el resultado está definido. La clave serían las alianzas y la maquinaria. A Clara López se le ha sumado no solo Petro sino un sector de los verdes. Pardo, que ya tiene la maquinaria del Partido Liberal, de ‘la U’ y del Mira, podría contar con el apoyo del sector mockusiano de los verdes. Por su parte Peñalosa, quien está de puntero, está jugándole al voto útil. En todo caso, cada uno tiene su fuerte. En la calle, la que más entusiasmo despierta es Clara López. En foros y debates, Pardo es invencible. Y el fuerte de Peñalosa no solo es el recuerdo de su alcaldía, sino el arrepentimiento de los bogotanos de no haber votado por él en las últimas dos elecciones”. 

Comencemos por el arrepentimiento. El último párrafo no es un análisis serio y profundo de las posibilidades de Peñalosa. Parece un desahogo humorístico del redactor de la nota. Si con lo que contara Peñalosa es “con el recuerdo de su alcaldía y con el arrepentimiento de los bogotanos de no haber votado por él en las dos últimas elecciones”, ya podría el candidato de sí mismo ir contabilizando su tercera derrota en línea. Parodiando a Xenócrates, “los bogotanos podrán arrepentirse de no haber votado una segunda alcaldía de Peñalosa, pero nunca tendrán que arrepentirse de haberla votado”, precisamente porque guardan vivo el amargo recuerdo de la primera (y única). 

Es cierto que Peñalosa va de puntero, con cierta cómoda ventaja, en las encuestas mediáticas; y en las no mediáticas, hechas por entidades muy serias, puntea con una ventaja ínfima, de apenas un punto, sobre Clara López, y de poco más de siete puntos sobre Rafael Pardo. Como en las carreras de ciclismo, en que los punteros rara vez ganan la prueba, en la carrera electoral ir de puntero en las encuestas no significa que vaya a ganar en las urnas. Peñalosa pondrá el próximo 25 de octubre los mismos trescientos mil voticos que lo acompañan siempre. 

No es menos cierto que Rafael Pardo cuenta con la maquinaria (neo) liberal, la de ‘la U’ y la de los verdes mockusianos. John Sudarsky, líder de las huestes de Antanas, acaba de adherir a Pardo. Sin embargo, la maquinaria liberal, poderosa en otros tiempos (que ya no volverán), hoy está oxidada y casi inservible. Las maquinarias de ‘la U’ y de los verdes mockusianos quizá funcionan menos que la saboteada máquina tapahuecos. Pardo es invencible en los foros y debates, pero los votos se contabilizan en las urnas. Y en el debate de Canal Capital me temo que Clara lo venció por KO. Así me lo han corroborado muchas personas que lo vieron, algunas no afectas a Clara. 

Clara López, candidata del Polo Democrático, cuenta con el apoyo del 90 % del liberalismo progresista, el 80 % del conservatismo progresista (el otro 20 % apoya a Pardo) y el 100 % de los progresistas petristas. El confidencial de ‘Semana’ dice que, “en la calle, la que más entusiasmo despierta es Clara López”. Bueno, ahí tienen ustedes la razón por la que Clara López saldrá electa como la primera mujer que asume la responsabilidad de orientar y administrar los destinos de la capital. La primera alcaldesa. Porque los votos están en la calle y es la calle, con su entusiasmo, la que va a elegir a Clara López. Por esa razón, Gustavo Petro ganó las elecciones en el 2011. Tenía sus votos en la calle. Y la calle salió a sostenerlo cuando de manera aviesa la derecha de todos los matices intentó tumbarlo. 

A la calle no la engañan. La calle sabe para dónde va Bogotá y sabe que Gustavo Petro no la defraudó, no obstante la multitud infinita de obstáculos que le atravesaron al alcalde para impedirle gobernar. Ha cometido Petro desaciertos veniales, magnificados por la oposición, y que he sido el primero en criticarle, pero son nada al lado de sus aciertos. 

Cualquier ciudadano desprevenido observará a simple vista cómo la ciudad está cambiando y mejorando. No es que no falte todavía mucho por hacer, muchísimo, mas el arrancón que nuestra ciudad necesitaba para meterse en el siglo XXI lo dio la administración de Gustavo Petro, que comenzó por enmendar los errores vergonzosos y reiterados de doscientos años de gobiernos de derecha. O no vayamos tan lejos, de 55 años de gobiernos de derecha a partir de 1946, si exceptuamos la admirable administración Gaitán Cortés, igualmente asediada por la oposición ultraderechista. 

Clara López es la que más entusiasmo despierta en la calle porque la calle, con su intuición infalible, sabe que con Clara alcaldesa se mantendrá el rumbo del progreso verdadero. Por el camino se rectificará lo que requiera ser rectificado.

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