Utopías paramunas.

6:02


Votaré soñando con un triunfo de los idealistas verdes en La Calera. Ellos pueden impedir que ardan los páramos, ya sea para abrir nuevas sementeras de papa o urbanizaciones de estrato seis. 

Por: Jaime Arocha / El Espectador.


Con Herminia Cristancho, Jorge Guevara y Jorge Venegas hace parte de la Veeduría Ambiental que lidera diversas manifestaciones públicas a favor de páramos y aguas. De ahí plantones contra el proyecto urbanístico de Green Park o la gasolinera que puede envenenar el embalse de San Rafael.
Comenzamos con el riesgo que corren los páramos por la expansión de la papa. Luisa considera alternativas atractivas para los campesinos, como la de sembrar dentro del bosque alto andino, sin talarlo. El Jardín Botánico de Bogotá tiene experiencia con esa innovación agrícola. Involucra especies hoy menguadas, pero que antes abundaban —uva camarona, fucsia boliviana, mortiño, anís y menta—. Sus derivados se venden bien, porque acreditan producción verde y salvaguardia de biodiversidad.
Con Luisa y Herminia, el politólogo Antonio Castrillón y el arquitecto Ignacio Gallo figuran en el mismo tarjetón. Trabajan para que en marzo de 2016 esté lista una revisión técnica de aquel Plan de Ordenamiento Territorial que en 2010 —a ojo— subió la cota del páramo. Fue así como el entonces alcalde, Cenén Escobar, liberó la franja de 2.700 a 2.900 metros que codician los urbanizadores. El que él se haya lanzado para el período 2016-2019 les da esperanza a los 3.500 peticionarios de licencias de construcción pendientes. En vez de apoyar esa depredación ambiental, Luisa dialoga con Conservación Internacional Colombia con la meta futura de reforestar los cerros occidentales, proteger los nacederos de agua y fortalecer los acueductos veredales, hoy amenazados por monopolios que conspiran para convertir el derecho al agua en usufructo ilimitado.
Antonio se unió a la charla, explicando que, en su vereda de El Salitre, el enemigo de los verdes consiste en un sistema de educación pública con colegios de baños taponados, comedores sellados por deficiencias de higiene, para alumnos sin uniforme que deben comprar sus pupitres para entrar a clase. Muchos asisten por el refrigerio y no por las lecciones impartidas a punta de repetición y castigo.
A pocos kilómetros de esos espacios, deslumbran las aulas privadas. Ofrecen wi-fi, inglés y parqueaderos para los Mercedes y sus escoltas. Cinco de esos colegios figuran entre los mejores del país. Hacen gala de sus obras sociales, pese a que sus docentes enseñen de espaldas a los problemas de la región, como el de las aguas negras que una de esas instituciones educativas vierte en el embalse de San Rafael.
Estos contrasentidos no le son ajenos al Centro Democrático. A su candidato a la Alcaldía, el pueblo lo distingue como “El Papero”. En su afiche posa disfrazado como su mentor, de sombrero aguadeño y poncho. Hizo un discurso ofreciendo convertir al pueblo en ¡un municipio tercermundista, becando 200 estudiantes en Harvard! Como el doctor Uribe pidió realismo, su protegido corrigió: 250 becas para la misma universidad. Luego, en el Frailejonal prometió una escuela de fútbol del Real Madrid.
Votaré soñando con un triunfo de los idealistas verdes. Ellos pueden impedir que ardan los páramos, ya sea para abrir nuevas sementeras de papa o urbanizaciones de estrato seis.


Share this

Related Posts

Previous
Next Post »