Economía de Santander: ¿milagro económico u oasis en el desierto?

noviembre 12, 2015

En la literatura económica regional se ha considerado a Santander un caso exitoso y algunas veces un milagro económico. 

Por: Editorial TLC al Desnudo


En efecto, la economía santandereana se convirtió en la cuarta economía del país y la tercera si se mide en base al PIB por habitante. La alta participación de la industria en el producto departamental, explica en gran parte el crecimiento sostenido entre la década de los 70 y los primeros años del 2000. Sin embargo, la alta concentración de la actividad industrial en la refinación de petróleo ha generado que el gran aumento en la riqueza se traduzca en lentos incrementos en la calidad de vida de sus habitantes.
Crecimiento económico:
La historia de la economía santandereana está estrechamente vinculada a la creación de actividades manufactureras y para casi todo el siglo XX, como señala Maldonado (2010), la industria naciente se concentraba en Bucaramanga ubicando el 78% de los establecimientos industriales. La mayoría de estos, se dedicaban a la producción de alimentos y bebidas, aceites, vestuario, sombreros, materiales de construcción y empaques de fique. Ya se registraba en Barrancabermeja la refinación del petróleo y los antiguos epicentros económicos dedicados a la agricultura de Socorro y Vélez ya habían perdido la importancia que tuvieron en siglos pasados.
El crecimiento de la industria significó que el departamento pasara de representar el 5,18% del PIB nacional en 1980 al 6,71% en 2007. (Cepeda, 2010). Entre 2000 y 2013 el departamento tuvo un crecimiento promedio de 4,9% y el resto del país creció en promedio 4,3%. En la tabla 1 se muestra que la participación del PIB de Santander en la economía nacional se ha mantenido constante entre 2000 y 2013 alrededor de 6,7%, llegando a un pico de 6,85 en 2005. La economía santandereana en 2013 es 1.93 veces más grande que en el año 2000, lo que corresponde a un crecimiento inferior si se compara con la expansión vivida entre 1980 y 2007, cuando el PIB real de Santander fue 3,25 veces más elevado. (Cepeda, 2010).
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En el gráfico 1, se muestra el índice de crecimiento pero ahora comparando a Santander con las tres economías más grandes del país: Bogotá, Antioquia y Valle. De nuevo, el índice muestra un aumento del producto superior para Santander que para cualquiera de las otras economías, pues le sigue Bogotá, cuyo producto, con relación al 2000, fue 1,7 mayor en 2013. Como se demostrará más adelante, este resultado se debe principalmente al aumento del valor agregado de la refinación de petróleo, la cual aporta tres cuartos del PIB industrial departamental.
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Composición del producto:

Examinando la composición del producto de Santander en 2013, se encuentra que el sector que mayor participación tiene en el PIB es la industria (con refinación), con 19%, seguido del sector de construcción con un 14% y del sector financiero con 13%. Sumados, estos tres sectores representan el 45% del PIB. Al agregar el sector comercio (9%) y servicios (9%), se encuentra que éste suma el 63% del PIB.
La composición del producto se ha transformado durante lo corrido del siglo XXI: la industria, la agricultura y establecimientos financieros perdieron participación, destacándose por el contrario, la del sector industrial que pasó de 24% a 19%, llegando por primera vez en 35 años a una participación inferior al 20%. Por su parte, los sectores que aumentaron su participación fueron: construcción, minería y transporte.
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Si se analiza la transformación de la estructura productiva por medio de la metodología Shift-Share, desarrollada por Cepeda (2010), se encuentra que el cambio más grande lo tuvo el sector de comercio, seguido del sector de transporte y comunicaciones, servicios empresariales y de la industria. Aunque el sector agropecuario tuvo un cambio negativo, su efecto regional fue positivo, es decir, este sector creció por encima del sector a nivel nacional pero el efecto reasignación (traslado de factores al sector) es negativo, es decir que, durante el período de estudio el departamento se especializó en sectores de menor generación de valor agregado.

Industria:

Sánchez (2006), encontró que entre 1980 y 2006, Santander fue el departamento que más contribuyó al PIB industrial en Colombia. La Tabla 2, muestra las principales divisiones industriales (CIIU rev. 3 a dos dígitos) de Santander en 2012. La industria santandereana, se encuentra concentrada en la refinación de petróleo y en la de alimentos y bebidas. En 2012, estas dos industrias aportaron en conjunto el 95% del valor agregado y el 92% del valor de los activos. En ese año, la industria de refinación de petróleo aportó el 84% del valor agregado industrial del departamento y la división de alimentos y bebidas el 11%. La división de alimentos y bebidas es la que más empleo genera y la que mayor número de establecimientos concentra. Entre 2003 y 2012, la refinación del petróleo contribuyó con el 75% del crecimiento del total del valor agregado industrial y los alimentos y bebidas con el 17,5%.
La producción industrial del departamento está fuertemente concentrada en la refinación de petróleo y durante los 13 años observados esta concentración se incrementó aún más. Si se resta el valor agregado generado por la refinación de petróleo, el PIB industrial de Santander se reduciría a 1.5 billones de pesos, es decir, la economía industrial del departamento se reduciría a una cuarta parte.
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La importancia de la industria departamental debe ser analizada con y sin la refinación de petróleo, dado que concentra el 84% del valor agregado industrial. Con tal motivo, se analizó el valor agregado industrial descontando el valor de la refinación. En el gráfico 3, se muestra que éste determina el comportamiento de la industria santandereana e incluso del PIB departamental, ya que durante el periodo analizado (2000-2012) participó en promedio en un 17% del PIB. Por ésta razón no hay que perder de vista que todo crecimiento de la industria y del mismo PIB es resultado principalmente de la generación de valor agregado de la refinación de petróleo en Barrancabermeja.
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El Gráfico 3, muestra la participación de la industria (con refinación) en el PIB de Santander y en el resto del país para el periodo 2000-2013 donde se observa que la importancia de ésta a nivel departamental, ha sido mucho mayor que en el resto del país. De hecho, entre las cinco primeras economías del país, en el departamento de Santander es donde más peso tiene la industria en el PIB. Comparado con las otras cinco economías más grandes del país, la participación de la industria (con refinación) en el valor agregado del PIB de Santander fue la única que aumentó entre 1990 y 2005, ya que todos, excepto la de Cundinamarca que aumentó 1 punto, mostraron reducciones: la de Antioquia pasó de representar el 21,5% al 18%, la de Atlántico del 27,2% al 19,7%, la de Bogotá del 22,2% al 16,9%, y la de Valle de 26% a 18,3% (Cepeda, 2010). Incluso, a partir de 2005 ha sido Santander el primer departamento del país donde la industria (con refinación) tiene mayor peso en su PIB.
No obstante, al excluir la refinación de petróleo de la industria, las cifras no son tan alentadoras: la industria sin refinación solo aportó el 8% del PIB departamental, menor que el promedio nacional (11.9%). Este resultado es mucho más ajustado a la realidad del departamento, el cual ha mostrado claros síntomas de desindustrialización en renglones como automotriz, calzado y textil.
A partir de 2005, la industria santandereana inició un periodo de pérdida acelerada en su contribución al producto departamental. Entre 2005 y 2013, la industria perdió 8.39 puntos porcentuales. Según diversos autores, durante el periodo de análisis se produjo un proceso de “desindustrialización prematura[1]” en el departamento, si se excluye la actividad de refinación de petróleo. No solamente no se consolidaron nuevos sectores en los grupos de producción de maquinaria y equipo, donde puede existir un mayor desarrollo tecnológico, sino que perdieron peso industrias livianas tradicionales de alimentos, tabaco, textiles, confecciones, calzado y muebles.
Estos datos refuerzan un panorama industrial preocupante en el departamento. En 1990 la Encuesta Anual Manufacturera de Santander registró 487 establecimientos industriales, pero en 2005 se encuestaron apenas 346 y el 2013, 431. Es decir, entre 1990 y 2005 se dio una pérdida de 141 establecimientos, de los cuales se recuperaron 85, muchos de ellos en los de menor generación de valor agregado. Hoy se ocupan menos personas en la industria (establecimientos con 10 o más personas ocupadas) que hace 15 años: se pasó de 21.320 a 19.524 personas, una perdida absoluta de 1.796 puestos de trabajo. Si se deja de lado la industria de refinación de petróleo, el tamaño promedio del establecimiento, en número de personas ocupadas en 2013, sería de apenas 45. Entonces, al tiempo que la producción más que se duplicó entre 1990 y 2013, lo mismo que el valor agregado, el empleo se redujo en términos absolutos, reflejando una mayor productividad que no se tradujo en una expansión de nuevas ramas industriales.
La producción industrial se encuentra concentrada en el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) en proporciones superiores al 90%. Si se excluye la refinación de petróleo, se tiene que la elaboración de alimentos y bebidas, la fabricación de prendas de vestir y de cueros, la industria de papel y cartón, de caucho y plástico, la fabricación de productos de metal y de maquinaria y equipos, se encuentran altamente concentradas en la capital santandereana. Sólo seis divisiones, además de la refinación de petróleo, de 17 que hay en el departamento, se producen en menor proporción a 90% en el área metropolitana. Estas son: productos textiles, la industria maderera, la edición e impresión, la producción de productos químicos y la metalurgia básica y la fabricación de productos minerales no metálicos.
En 2005 el DANE registró 346 establecimientos industriales de los cuales, el 80% eran micro y pequeñas empresas, el 16% medianas y el 5% grandes (17 empresas tenían más de 200 personas ocupadas, 3 de las cuales más de 800). Sin embargo, la gran empresa ocupaba el 42% del personal, generaba 88% del producto, 94% del valor agregado y 95% del excedente, pero realmente el grado de concentración es aún mayor, por cuanto los 4 establecimientos industriales con tamaño superior a 800 personas ocupadas, que representan apenas 1,1% del total, aportaban 21% del empleo, 82% de la producción, 88% del valor agregado y 89% del excedente industrial departamental. (Cepeda, 2010).

Agricultura:

Dado que el AMB concentra la mayor parte de la industria, el resto de municipios del departamento se especializa en productos agrícolas. El sector agropecuario representa el 6% del PIB departamental (en 2005 era 9%) y es el departamento con la quinta superficie más grande del país dedicada a producción agropecuaria. El departamento, en 2012 fue líder nacional en la producción de tabaco rubio, con más del 34% (en 2005 era el 50%) de la producción total del país, de tabaco negro con el 590,8% (en 2005 era el 96%), de cacao con más del 25% (en 2005 era el 30%) y de caña panelera con el 19% (en 2005 era el 17%). Adicionalmente, es el segundo productor de palma de aceite, después de Magdalena. (DANE, 2013).
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Entre la caña panelera, palma de aceite y la piña se concentra el 54% de los cultivos permanentes y entre la papa, el omate y cebolla el 70% de los transitorios. De esta manera se muestra una alta concentración en el sector agropecuario, al igual que en la industria. Además, los cultivos permanentes son de grandes extensiones, los cuales han sustituido poco a poco la economía familiar de pequeños y medianos productores. Las grandes plantaciones, vinculadas a la especulación financiera, el control de grandes conglomerados agrícolas y condiciones laborales precarias caracterizan este tipo de cultivos. (Maldonado, 2010).
Las importaciones agrícolas corresponden a las de mayor valor entre los años 2012 y 2013. Según el Ministerio de Comercio, de los seis principales productos importados por el departamento, cinco son del sector agropecuario, donde sobresalen maíz, soya y trigo.
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Comercio Exterior:

Una de las principales debilidades de la economía de Santander es su baja participación en las exportaciones nacionales, la cual es mucho menor a su participación en el PIB del país. Santander representa el 1.1% de las exportaciones totales de Colombia y el 1.5% de las importaciones. Es importante mencionar que la mayoría de la producción santandereana está destinada a su mercado interno o al mercado nacional, pues el departamento no ha logrado una gran inserción en la economía mundial comparado con otros departamentos del país y teniendo en cuenta que es la cuarta economía.
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La composición de los bienes exportados muestra gran variabilidad. Entre 1995 y 1997, el principal producto exportado fue partes, piezas (lujos) y accesorios (autopartes) para vehículos automotores y para sus motores, en promedio, con 40,5% de las exportaciones totales. En 2014 solo llegan al 0,6% del total exportado.
El segundo producto exportado era producción específicamente agrícola, con el 37%, en promedio, de las exportaciones totales. En 1999, la producción específicamente agrícola pasó a representar el 6,73% de las exportaciones de ese año y ha seguido disminuyendo hasta 7,9% en el 2014.
Las exportaciones pecuarias presentaron un máximo entre 1999 y 2001, cuando representaron, en promedio, el 14% de las exportaciones totales, aunque en los siguientes años muestran una gran disminución y en 2014 fueron sólo el 1,5% de las exportaciones totales.
Otros grupos industriales que representaron gran parte de las exportaciones en algunos años son las prendas de vestir entre 1999 y 2004 representaron en promedio el 14,7% del total de las exportaciones, pasaron en 2014 a menos del 1%. Lo mismo sucedió con los productos químicos que representaron la mitad de los productos exportados entre 2000 y 2002, los metales preciosos y metales no ferrosos con el 47,5% en promedio entre 2003 y 2005 y el 25% en 2006 y 2007. El grupo de elaboración de productos de café representó el 25% entre 2005 y 2008 y finalmente y en 2014 solo el 6.1%.
Para 2013 las exportaciones estaban altamente concentradas: las exportaciones del sector minero-energético representaron el 74% de las exportaciones totales del departamento y las no minero-energéticas el 26%. A julio de 2014, las primeras crecieron 27% y las segundas decayeron 32%. Las exportaciones agrícolas disminuyeron en lo corrido de 2014 un 40%, las agroindustriales -36%, las de industria liviana -15%, industria básica -9% e industria automotriz el -43%. Esto ratifica el proceso de desindustrialización y pérdida de importantes renglones agrícolas del departamento, sino también una creciente especialización en el sector minero-energético.
Por último los destinos de exportaciones han cambiado notablemente: hasta el 2009, los principales destinos exportadores eran Venezuela, Estados Unidos y Suiza. En ese año estos tres países representaron en conjunto el 73% de las exportaciones del departamento. Como consecuencia de la crisis política entre Colombia y Venezuela, y el cierre de ésta última a las exportaciones colombianas, la participación de Venezuela en las exportaciones santandereanas pasó de 50% en 2008 y 2009 a poco más del 3% en 2014. Entre 2009 y 2014, Estados Unidos duplicó su participación, pasando del 15,6% al 37% de las exportaciones totales. Este aspecto se refuerza al analizar las exportaciones no mineras de Santander a países con TLC: a EEUU estas disminuyeron 2.7% entre enero y agosto de 2014, a Suiza -41%, a la Alianza Pacifico -20%, a Corea del Sur -100%, mientras aumentaron 10% las enviadas a Europa.
El origen de las importaciones también se encuentra concentrado en EEUU (40% del total importado), China (13%) y Chile (5,5%). Las importaciones provenientes de EEUU entre enero y agosto de 2014 crecieron 75%, las provenientes del EFTA 2.919%, las de la Unión Europea el 32%, Alianza Pacífico el 38% y Corea del Sur 20%. El 95% de las importaciones provenientes de los países con acuerdos comerciales corresponden a materias primas, bienes intermedios y bienes de capital. Los bienes de consumo pasaron de representar 3.9% en 2013 a 5% en 2014.
Como consecuencia, la balanza comercial de Santander ha sido deficitaria entre 2010 y 2014 (agosto). En promedio, la balanza comercial fue deficitaria en más de 630 millones de dólares. La balanza comercial no minero-energética por países demuestra que el alto déficit comercial de Santander se explica por los TLC firmados: con EEUU, el desbalance a agosto de 2014 asciende a US$ 182 millones, con la EFTA US$ -10 millones, Unión Europea US$ -25 millones, Alianza Pacifico US$ -63 millones y Corea del Sur US$ -3 millones.

Conclusiones y comentarios finales: 

  • Las condiciones de vida no corresponden al alto crecimiento económico de la economía santandereana entre 1980 y 2013. En primer lugar, existe una fuerte diferencia en las condiciones de vida entre las ciudades y el campo. Bucaramanga y su área metropolitana es la zona con menor índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (menos de 20% de los hogares). Al examinar el indicador para el año 2005 desagregado entre cabecera (zonas urbanas) y resto (zonas rurales), se encuentra que los niveles son de 13,4% y 45,3%, respectivamente. Esto muestra que el nivel de NBI de las zonas rurales en 2005 es mayor en 13,6 puntos porcentuales al NBI total del departamento. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Santander se encontró ligeramente (0,02 puntos) por encima del nacional.
Además, el aumento de los precios (IPC de 2013) en la canasta de gastos de las familias se encuentra en educación (4,6%), salud (4,3%) y vivienda (3,0%). En Bucaramanga fueron comunicaciones (9,1%), educación (4,3%), transporte (3,9%) y vivienda (3,9%).
Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares del 2012, la distribución de población ocupada, del total de 537 mil personas, 43,9% trabajaron por cuenta propia; 38,6%, empleado particular; 7,6%, patrón o empleador; por último, 3,2%, empleado del gobierno; mientras que el 6,7% restante correspondió a empleado doméstico, trabajador sin remuneración, jornalero o peón y otros. En 2013 la tasa de desempleo llegó a 7,3%, el subempleo fue 27,3% y la informalidad es superior al 60%.
Los indicadores aquí presentados muestran que así Santander ocupe los primeros puestos en el PIB departamental y PIB departamental por habitante, el gran aumento en la riqueza se ha traducido en lentos incrementos en la calidad de vida de sus habitantes. Es más, la gobernación de Santander tuvo una mayor inversión por habitante que Antioquia, Cundinamarca, Atlántico y Valle, pero muy por debajo de los departamentos petroleros.
  • La industria en particular es el sector que mayor participación tiene en el PIB. Santander es el departamento donde la industria más pesa en el PIB y el valor agregado por trabajador industrial supera con creces el del conjunto del resto de departamentos. Dentro de la industria, sobresale la refinación de petróleo, pues, como se dijo, la refinería de Barrancabermeja es la encargada de generar la mayoría de combustible que circula en el mercado nacional. Sin embargo, quitando la refinación del petróleo, el PIB de Santander se reduciría a la cuarta parte. De allí la importancia de la modernización de la refinería.
  • A pesar de la importante participación de la industria en el PIB del departamento, desde 2005 la industria ha presentado crecimientos negativos y claros síntomas de desindustrialización prematura. Entre 2000 y 2013, la industria sin refinación de petróleo mostró un comportamiento preocupante, pues no solo se cerraron más de 80 establecimientos industriales de alta generación de valor agregado, sino que también se perdieron más de 1.500 empleos industriales.
A su vez, se presentó una pérdida de importantes renglones agrícolas y la participación de estos en las exportaciones del departamento. En efecto, los sectores con mayor liquidación de capitales fueron agricultura, ganadería caza y pesca con 67,0%, seguido de actividades inmobiliarias empresariales y de alquiler (17,8%) y comercio (4,6%).
Este resultado de la economía santandereana se da por la especialización productiva en el sector de hidrocarburos, la alta y sostenida revaluación del tipo de cambio, los efectos comerciales de los TLC y la baja competitividad de los sectores transables, todos síntomas de Enfermedad Holandesa.
  • El departamento de Santander tuvo un alto crecimiento económico durante más de 3 décadas, pero a diferencia de los postulados del libre comercio, éste no se dio por las mayores exportaciones y apertura comercial.
  • El déficit comercial del departamento se explica por Tratados de Libre Comercio firmados en los últimos años, en especial por el de EEUU, con quien la balanza comercial no minera energética llegó a US$ 182 millones entre enero y agosto de 2014.

[1] La literatura económica sobre desindustrialización reconoce que este proceso puede ser resultado de una transición exitosa o por efectos “seculares” del desarrollo -o bien- puede ser una consecuencia patológica acelerada, estrechamente relacionada con la Enfermedad Holandesa.
Desindustrializaciones “prematuras” se considera como un fenómeno altamente negativo para economías subdesarrolladas con destrucción del empleo y creciente presencia de la informalidad. (Martínez, 2013)
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Bibliografía:

Cepeda, Laura (2010). “¿Por qué le va bien a la economía de Santander?”. Documentos de Trabajo de Economía Regional. Banco de la Republica. Numero 135. Disponible en:http://www.banrep.gov.co/sites/default/files/publicaciones/archivos/DTSER-135.pdf

DANE-Banco de la República (2013). “Informe de Coyuntura Económica Regional. Santander 2012”. Disponible en:http://www.banrep.gov.co/sites/default/files/publicaciones/archivos/icer_santander_2012.pdf

Maldonado, Alberto (2010). “Desarrollo regional y políticas de promoción del desarrollo económico local: la experiencia de tres departamentos colombianos”. Serie de Estudios y Perspectivas de la CEPAL. Número 20. Disponible en: http://www.cepal.org/publicaciones/xml/8/41008/lcl.3217-p.pdf

Cámara de Comercio de Bucaramanga: Informes sobre resultados económicos comerciales y sociales de Santander en la pagina web: http://www.compite360.com

Sánchez, Lina (2006). “Efecto del cambio en los costos de transporte por carretera sobre el crecimiento regional colombiano” en Ensayos sobre Política Económica. núm. 50, junio.

Martínez, Manuel (2013). “Reestructuración sectorial en Colombia. Revisión literaria y análisis de los posibles determinantes”. Disponible en: http://cedetrabajo.org/reestructuracion-sectorial-en-colombia/

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